TIENE mucho mérito pasar más de medio siglo en la radio, hablando con un micrófono, llevando información, compañía y cariño a personas que no te ven. Eso es lo que…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
VIAJAR en el AVE desde Sevilla a Madrid (o al revés) es como una ruleta rusa. Te puede salir bien o dejarte tirado. Lejanos quedan los tiempos en que Sevilla fue envidiada por tener la primera conexión ferroviaria de alta velocidad con Madrid. Lejanos quedan los tiempos en que Renfe…
LA culpa de que vaya perdiendo no es del árbitro, que no es el Juez Supremo, ni los jueces del Supremo. La culpa es suya, por ser tan despistado para este juego. Con tantos casos de corrupción, parece que se disputa una partida de ajedrez, cuyo final más probable será…

RARO es el trimestre en que no se monta una polémica por las peleas y broncas en la Punta de San Felipe, de Cádiz. La Policía Local, que mantiene un dispositivo fijo y está hasta la gorra de este asunto, ha elaborado un informe en el que ha comparado la situación con otras capitales andaluzas. Según los datos existentes, como se ha publicado, en los últimos 15 años hubo más de 2.900 reyertas en la Punta, donde a partir de 2007 se creó el botellódromo. Significa que las broncas proceden de antes de los botellódromos (en 2004 murió Francisco Gamboa, apuñalado en la Punta); y que suprimirlo, como pretende la Policía Local, no garantiza que Cádiz sea un oasis de paz y seguridad.
EN la mañana del Corpus, Dios está aquí, en Sevilla. Sale a la calle en una custodia que labró Juan de Arfe, con cuatro cuerpos, para representar una lección de teología. En el primero está la Iglesia Militante con 36 escenas del Antiguo y el Nuevo Testamento, y con la Inmaculada presidiendo. En el segundo es situado el viril con el Santísimo. En el tercero aparece la Iglesia Triunfante, con el Cordero Místico en el centro. En el cuarto es representada la Santísima Trinidad; y como remate la Fe, que también corona la Giralda. En total, más de 113 kilos de plata, con los que se desarrolla una síntesis de la Iglesia y la religión católica, pero también de Sevilla y sus devociones. Y presidiendo esa grandeza barroca, que parece nacida de un delirio místico de tiempos pretéritos, va la sencillez: el verdadero Dios, presente en el Pan del Cielo.
LA cabeza política de Irene García permanece en su sitio, de lo cual me alegro. No están los tiempos para carnicerías políticas. La presidenta de la Diputación Provincial mantendrá su cargo, como los demás colegas andaluces. Y tiene mérito, porque algunos pedristas ya habían desenfundado los cuchillos antisusanismo y, de momento, los han guardado. Un pacto para las diputaciones es relativamente sencillo, pues se trata del arte de repartir con cierta generosidad. Ya nadie habla de suprimirlas. Si acaso explican el destino que darán a su sueldecito de diputado provincial, que puede ser suficiente para mantener a un alcalde y repartir a los pobres. Las diputaciones practican la justicia distributiva, por lo que son de interés general. En ese contexto, Irene se había ganado la continuidad en el campo de batalla.
UNA de las grandes incógnitas para el PSOE, después de las elecciones municipales, era la continuidad de Fernando Rodríguez Villalobos como presidente de la Diputación Provincial de Sevilla. No era una cuestión menor, sino que afectaba directamente a la línea de flotación en la estabilidad del PSOE-A. Enseñaron cuchillitos afilados y hubo amagos de cortar cabezas. Pero, al final, los pedristas los han envainado y los susanistas han respirado con alivio. Ha sido un pacto de conveniencia. Así los seis presidentes socialistas de las diputaciones andaluzas, todos ellos susanistas, continuarán en sus cargos. A cambio de colocar como diputados provinciales (siempre con buenos sueldos, no se olviden de ese detalle) a algunos cualificados pedristas.
EL nuevo equipo de gobierno municipal de Cádiz ha empezado con buen pie. Me alegro por ellos y por ellas. La impresión inicial no es definitiva, pero aporta pistas. Es muy importante la primera foto. Hace cuatro años quedó para la posteridad aquel desahucio de la calle Benjumeda, cuando un concejal (que no sigue en la Corporación Municipal) apareció con los pies por delante, obstaculizando a la Policía. Esa no era la forma en que un Ayuntamiento debe evitar los desahucios, pero quedó como el testimonio gráfico del populismo. Sin embargo, cuatro años después, la gran foto que nos queda para el recuerdo es la que hizo Kiki del nuevo equipo de gobierno, con el alcalde sosteniendo su bastón de mando, y que parece la nueva junta de una cofradía de penitencia laica.