TIENE mucho mérito pasar más de medio siglo en la radio, hablando con un micrófono, llevando información, compañía y cariño a personas que no te ven. Eso es lo que…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
VIAJAR en el AVE desde Sevilla a Madrid (o al revés) es como una ruleta rusa. Te puede salir bien o dejarte tirado. Lejanos quedan los tiempos en que Sevilla fue envidiada por tener la primera conexión ferroviaria de alta velocidad con Madrid. Lejanos quedan los tiempos en que Renfe…
LA culpa de que vaya perdiendo no es del árbitro, que no es el Juez Supremo, ni los jueces del Supremo. La culpa es suya, por ser tan despistado para este juego. Con tantos casos de corrupción, parece que se disputa una partida de ajedrez, cuyo final más probable será…

EN el Ayuntamiento de Sevilla deberían aprender de un político procedente de Málaga, Elías Bendodo, que se ha revelado como un magnífico especialista en Pactos y Componendas. Esa asignatura la tenía suspendida la Junta de Andalucía, que en todo el mandato de Susana Díaz fue incapaz de alcanzar acuerdos para renovar la Radio Televisión de Andalucía, y tenía prorrogados al Defensor del Pueblo y otros cargos varios. Después de la prórroga, esperaban los penaltis. Hasta que apareció Elías Bendodo, como consejero de Presidencia, y ha conseguido la cuadratura del círculo: primero pactar con Ciudadanos, después con el PSOE, y por último encajar a Vox y Adelante Andalucía. Es decir, que ha montado en el carro de los pactos a todo el arco parlamentario andaluz, desde los fachas a los comunistas podemitas. Eso sí que es marcarle un gol al arco iris, como suelen decir en los carruseles deportivos.
NUNCA sabremos lo que hubiera sucedido en Cádiz si Ciudadanos hubiera mantenido a Juan Manuel Pérez Dorao como número 1 y a María Fernández-Trujillo como número 2 de su lista. Probablemente, hubiera ocurrido lo mismo, o algo parecido, en el sentido de que Kichi hubiera ganado con 13 concejales. O puede que con alguno menos, por los restos, y porque quizá no se hubiera abstenido un sector del centro derecha gaditano. En todo caso fue un error, un inmenso error de Ciudadanos, que ha frustrado su progresión en Cádiz, y ha metido en la política de trincheras a un profesional cualificado, como es Domingo Villero, para ejercer un papel de secundario.
UNO de los aspectos más curiosos de las elecciones municipales en la provincia ha sido la supervivencia del andalucismo. El extinguido PA mantenía cinco alcaldías: Coria del Río, Tocina-Los Rosales, Pruna, La Campana y Alanís. En las elecciones del 26-M han sido reelegidos con mayoría absoluta en Coria, Tocina, Pruna y La Campana, y fue la lista más votada en Alanís. Es significativo, porque en la provincia Ciudadanos sólo ha conseguido una Alcaldía con mayoría absoluta, la de Almadén de la Plata; mientras que Vox no obtuvo ninguna. El andalucismo, a pesar de su decadencia, mantiene cierta implantación.
EN estos días de pactos municipales, apenas oímos peticiones de una segunda vuelta en los ayuntamientos. Será por el final de la segunda vuelta que ha protagonizado el Cádiz CF, que ha desmoralizado a la afición. Hace cuatro años, antes de que tomara posesión Kichi como alcalde del cambio, el PP insistía en este asunto. Pedían un cambio, pero en la ley electoral. En ese escenario hipotético, los gaditanos hubieran escogido directamente entre Teófila Martínez y José María González, liberando al PSOE y a Fran González de tan funesta responsabilidad. Cuatro años después seguimos como cuatro años antes, aunque con Kichi fortalecido, y sin voces discrepantes que pidan cambios en el sistema para que los ciudadanos elijan directamente a sus alcaldes o alcaldesas.
LAS elecciones municipales son como un análisis de sangre de las ciudades. Una vez que tienes los resultados, el doctor o la doctora pueden hacer un diagnóstico. En el caso de Sevilla nos ha salido que se encuentra bastante bien para su edad, y para los achaques que le atribuyen, y no padece tantos excesos y defectos como suponían algunos sevillanos que son quejicas. A Sevilla le ha salido en los análisis que está bastante equilibrada. Será por su carácter y porque se cuida. Aquí el colesterol de los partidos sigue en los límites convencionales. En el siglo XXI sólo hemos tenido alcaldes del PSOE y del PP (mayormente del PSOE), y se cambió con naturalidad. Sevilla no es como Madrid o Barcelona y está vacunada contra el sarampión de los populismos.