TIENE mucho mérito pasar más de medio siglo en la radio, hablando con un micrófono, llevando información, compañía y cariño a personas que no te ven. Eso es lo que…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
VIAJAR en el AVE desde Sevilla a Madrid (o al revés) es como una ruleta rusa. Te puede salir bien o dejarte tirado. Lejanos quedan los tiempos en que Sevilla fue envidiada por tener la primera conexión ferroviaria de alta velocidad con Madrid. Lejanos quedan los tiempos en que Renfe…
LA culpa de que vaya perdiendo no es del árbitro, que no es el Juez Supremo, ni los jueces del Supremo. La culpa es suya, por ser tan despistado para este juego. Con tantos casos de corrupción, parece que se disputa una partida de ajedrez, cuyo final más probable será…

EN la interesante exposición del Centenario de la marcha Amarguras llamó la atención, una vez más, el manto que perdieron en la cofradía de San Juan de la Palma. Ese manto, obra de Rodríguez Ojeda, lo luce actualmente la Virgen del Desconsuelo, de la cofradía de los Judíos de San Mateo, de Jerez de la Frontera. Ese manto vuelve de Jerez a Sevilla de vez en cuando, para ser expuesto y que los cofrades sevillanos se persignen cuando lo vean. Ese manto (y otras obras de arte) había venido en 1983 cuando Luis Becerra organizaba en el entonces edificio de Caja San Fernando, en la plaza de San Francisco, sus recordadas exposiciones de Cuaresma. Fue un pelotazo, un modelo a seguir. Y dejó en evidencia las barbaridades cometidas en la Semana Santa del ayer.
LAS listas de los partidos para las elecciones generales han sido polémicas en la provincia de Cádiz. Tampoco hay que escandalizarse porque siempre ha sido así. Si acaso la novedad es que podrían entrar cinco partidos en el reparto (no es seguro, porque en estas elecciones hay menos escaños en disputa que en las andaluzas), por lo cual las primeras plazas estaban más cotizadas. Por otra parte, los sueldos de diputados del Congreso y de los senadores son los mejores, si exceptuamos los del Parlamento Europeo, que son los más rumbosos y te permiten viajar en plan Erasmus de la política. Ese detalle también se ha notado bastante.
ES impopular y molesto reconocerlo, pero la coincidencia de la campaña electoral con la Semana Santa le añade un riesgo innecesario. Se ha enfocado este asunto desde un punto de vista estrictamente político. A Pedro Sánchez le convenía que no coincidieran las elecciones generales con las europeas y municipales de mayo. A los barones socialistas y a los alcaldes como Juan Espadas tampoco les interesaba que el debate del procés y de otros temas nacionales apartara la visión de la problemática local. Sin embargo, a Sevilla, donde la Semana Santa es un acontecimiento que transforma la ciudad, la coincidencia le resulta nefasta. Por mucho que algunos partidos, como el PP, digan que no harán campaña esos días, es una realidad que está ahí.
LA buena gente ya no se acuerda, pero hubo un tiempo en que los partidos querían suprimir las diputaciones provinciales para ahorrar sueldos de la administración. Fue una insensatez de corto recorrido, fomentada por los partidos de la nueva política, que todavía no tenían diputados provinciales. A día de hoy, las diputaciones gozan de buena salud. Entre sus miembros y miembras está el alcalde de Cádiz, José María González, que cobra un sueldo allí en vez del Ayuntamiento. Esto lo cito como anécdota. Así como se supone que los ayuntamientos viven en la austeridad, en las diputaciones han creado un club del gourmet y no pasan penurias.
EL vicepresidente de la Junta y superconsejero, Juan Marín, dijo ayer que van a consensuar la Ciudad de la Justicia, aunque dejó claro que la decisión depende de ellos. La propuesta pasa por construirla en Palmas Altas, porque es lo más barato, y les permitirá ahorrarse cinco millones en alquileres. Aunque no sea lo más bueno ni lo más bonito, según los jueces, fiscales, abogados, procuradores y principales afectados, que no la quieren allí, ni separada de la Audiencia. Es decir que mayormente la quieren en el Prado o sus cercanías, donde la Junta no lo estima oportuno.