MENOS mal que a Donald Trump no se le concedió el Premio Nobel de la Paz. Aunque María Corina Machado le hizo una entrega solemne del suyo, después de que…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
SUELEN decir los cofrades más puristas que no hace falta anunciar la Semana Santa. Pues todo el mundo sabe cuando llega el momento. Y, sin embargo, cada año hay más carteles y más pregones. Tampoco eso es malo. No se sabe por qué, en Sevilla hay personas gruñonas a las…
PUEDE que el 28-F de 2026 haya sido el más emotivo desde el referéndum de 1980. Han pasado 46 años y la autonomía andaluza se ha consolidado. En el accidente ferroviario de Adamuz, y en las inundaciones por las borrascas, se ha confirmado que el pueblo andaluz es diferente a…

POR 660 euros se le puede pegar y morder a un conductor de Tussam. Esto es, que si alguien tiene ese capricho, ya sabe lo que le puede costar, más o menos. Es lo que se deduce de una sentencia reciente de un Juzgado de Sevilla, que condenó a un usuario violento por propinar un bocado en la espalda a un conductor de autobús, cuando le impidió acceder con un bonobús sin saldo en una parada del Polígono de San Pablo. El mordisco al conductor se considera un delito leve de lesiones, por lo que se le ha impuesto una multa de 240 euros, y otros 420 euros como indemnización al sufrido empleado. Total: 660 euros por el mordisco, y que pase el siguiente.
EN aquel tiempo, el mundo era diferente, pero se parecía al de otros siglos. El Imperio estableció sus leyes. Existían ricos y pobres. Unos daban culto a Dios y otros al dinero. No faltaban los que daban culto a Dios y al dinero (y a lo que hiciera falta), con tal de seguir en el poder. En Belén era difícil encontrar albergue. En algún portal, una pareja de recién llegados se podía encontrar el calor de una mula y un buey, mientras que en otros portales sólo se topaban con el frío de la noche. Belén, donde el ambiente parecía enrarecido, tenso, amenazante... Como siempre lo estuvo en Belén, que es un lugar de litigios perpetuos.
EN Cádiz han tocado el Gordo y el segundo premio. Se dice así, y te crees que la ciudad está nadando en riquezas, con los gaditanos y las gaditanas brindando masivamente con fino de Jerez o cava de la tierra. Sin embargo, matizo la realidad, en plan cenizo: han tocado cuatro décimos del Gordo y tres décimos del segundo premio. Es decir, 1,6 millones del primero y 375.000 euros del otro. No está mal, por supuesto, pero suman menos de dos millones de euros. Sin contar el quinto, que tocó frente al estadio, y en otros municipios de la provincia. Una minucia, si se comparan con los 528 millones que han repartido en Villalba (Lugo) con 132 series del Gordo. O los 129 millones de Málaga.
LOS sorteos del Gordo de Navidad cada año son más raros. Ahora, con las maquinitas, reparten los premios a tontas y a locas. Van apareciendo décimos sueltos. También hay series aisladas por los puntos de venta: el segundo premio, a Dos Hermanas y a Sevilla, a Luis de Morales… Y los quintos por Amor de Dios, por Los Bermejales, por Asunción, por San Jerónimo… Y, al final, resulta que en Sevilla han tocado el segundo premio y dos quintos. Pero esto no es nada, si se comparan con los 129 millones que ha dejado el Gordo en Málaga.
PUEDE que lo mejor esté por llegar, si el Cádiz consigue el ascenso a final de temporada. Sin embargo, se recordará 2017 como un gran año. El Cádiz recuperó la autoestima. Al final de la pasada temporada peleó hasta el último minuto por el ascenso en Tenerife. Al final de este año, truncó su racha de siete victorias consecutivas, precisamente en Tenerife, donde desaprovechó una excelente ocasión de conseguir la octava. Pero ese empate le permite seguir arriba, con opciones claras de estar en la lucha final por ascender.