MENOS mal que a Donald Trump no se le concedió el Premio Nobel de la Paz. Aunque María Corina Machado le hizo una entrega solemne del suyo, después de que…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
SUELEN decir los cofrades más puristas que no hace falta anunciar la Semana Santa. Pues todo el mundo sabe cuando llega el momento. Y, sin embargo, cada año hay más carteles y más pregones. Tampoco eso es malo. No se sabe por qué, en Sevilla hay personas gruñonas a las…
PUEDE que el 28-F de 2026 haya sido el más emotivo desde el referéndum de 1980. Han pasado 46 años y la autonomía andaluza se ha consolidado. En el accidente ferroviario de Adamuz, y en las inundaciones por las borrascas, se ha confirmado que el pueblo andaluz es diferente a…

AL Cádiz le faltó confianza para buscar la sorpresa. A los 23 minutos ya tenían la eliminatoria prácticamente perdida, por culpa de dos errores defensivos de los que no se suelen cometer en la Liga. El primer gol, en la primera ocasión que chutaba el Sevilla, fue decisivo porque serenó a los futbolistas de Primera, que venían con la incógnita del debut de su nuevo entrenador, Vincenzo Montella. En la segunda parte, al Cádiz le faltó puntería, y no marcó ni de penalti. Desperdiciaron la ocasión de pelear la eliminatoria ante un Sevilla que tras el descanso estaba sesteando y pensando en el Betis.
CUANDO llega el Año Nuevo, se ponen de actualidad algunas costumbres. Por ejemplo, el primer recién nacido. Se diría que las señoras embarazadas, que se encuentran a puntito, se comen las uvas a lo loco, o ni siquiera se las comen, sino que están a ver si hay suerte, y el niño o la niña les nace con la tercera campanada, y sale en todas las televisiones, y se hace famoso de entrada, como si fuera influencer o youtuber. Se empieza así, y terminas como Kim Kardashian y su familia. Pero en Cádiz la tradición no pasa sólo por ser artista (aquí los hay a manojitos), sino por triunfar en el Carnaval. Por eso, cuanto antes empiece la fiesta, mucho mejor.
IGUAL que los niños vienen con un pan debajo del brazo (o eso se decía antes, cuando las familias numerosas), algunos años nuevos vienen con un casco para los alcaldes. Juan Espadas sabe que muy pronto el rey Baltasar, aún siendo otro representante, le pondrá un casco tela de chulo, y otro para Antonio Muñoz, el delegado del llamado Hábitat Urbano, y puede que algunos más para los concejales que se hayan portado mejor, como Juan Carlos Cabrera y Carmen Castreño. Con razón, dijo en la presentación del acuerdo de las Atarazanas que era como un regalo anticipado para la ciudad… Y para él, que podrá asistir a la inauguración de las obras, en el primer trimestre de 2019. Claro que antes nos queda 2018, el Año del Casco.
LA incertidumbre de la política nacional se refleja en Cádiz. Puede condicionar, negativamente, para 2018. En los momentos actuales, tras las elecciones del 21-D en Cataluña, los principales partidos españoles afrontan una crisis de identidad, cada uno con sus circunstancias. Pero, en conjunto, se traduce en unas dudas sobre el futuro que les llevan a no arriesgar, a no dar pasos en falso antes de tiempo. Falta casi un año y medio para las elecciones municipales de 2019. En contra de lo que se esperaba, es probable que PP, PSOE y Ciudadanos sigan sin dar a conocer sus alcaldables, al menos a corto plazo. Esta situación podría beneficiar a Podemos, que tiene al alcalde González, pero su gestión cae por su propio peso. Sin olvidar que se deben replantear muchas cosas entre las familias podemitas.
SE recordará a don Manuel Olivencia como un sabio del siglo XX y parte del siglo XXI. Se le recordará con el don por delante, como título de una estirpe, de un señorío intelectual que en general se ha perdido con el tiempo, hasta resultar rarísimo. Igual que Clavero Arévalo y otros míticos profesores de la antigua Facultad de Derecho, consagraron su vida a la Universidad, pero no como un medio burocrático de vida, sino como un modo de enseñar y crear discípulos. Entre ellos, estuvieron significativos políticos de la Transición. Ese carisma de maestro se le fue acrisolando, aún más, con el pasar del tiempo. Pero nunca fue un viejo profesor, porque en Olivencia todo era actual, vivo, quizá permanente.