MENOS mal que a Donald Trump no se le concedió el Premio Nobel de la Paz. Aunque María Corina Machado le hizo una entrega solemne del suyo, después de que…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
SUELEN decir los cofrades más puristas que no hace falta anunciar la Semana Santa. Pues todo el mundo sabe cuando llega el momento. Y, sin embargo, cada año hay más carteles y más pregones. Tampoco eso es malo. No se sabe por qué, en Sevilla hay personas gruñonas a las…
PUEDE que el 28-F de 2026 haya sido el más emotivo desde el referéndum de 1980. Han pasado 46 años y la autonomía andaluza se ha consolidado. En el accidente ferroviario de Adamuz, y en las inundaciones por las borrascas, se ha confirmado que el pueblo andaluz es diferente a…

EN el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Cádiz ha ocurrido un hecho portentoso. La concejala de Cultura, Eva Tubío, miembra de Ganemos (o sea, de Izquierda Unida) presidió la presentación del pregonero de la Semana Santa, Juan Carlos Torrejón, y del cartel, obra del fotógrafo Jesús Patrón. Y, para que no faltara un detalle, encima tenía el retrato del rey Felipe VI, que pintó Antonio Álvarez del Pino, y que preside dicho salón. A su lado, estaba Álvaro de la Fuente, concejal de Podemos, vestido con traje oscuro y con corbata azul. Este interés municipal por los eventos cofrades no se recordaba desde antes de la Revolución de junio de 2015.
PUEDE ocurrir que esos escarceos de Juan Espadas, Beltrán Pérez y Javier Millán para el presupuesto municipal de 2018 sean sólo la puntita del iceberg de 2019. Los pactos municipales en Sevilla han sido polémicos desde las primeras elecciones democráticas. En 1979 cerraron el primer pacto de izquierda, entre el PSOE, el PSA y el PCA. Un pacto para toda Andalucía, donde los andalucistas cambiaron Sevilla por Granada a los socialistas. Eso creó un gran conflicto territorial para el PSA, pero le dio la Alcaldía sevillana a Luis Uruñuela, que era lo que buscaban. Desde el principio se creó una escuela de la componenda.
COMO estamos en Carnaval, la gente ya no se interesa por la política loca, digo local, sino que habla del tiempo y de la gripe. Apenas se conocen personas gaditanas que no hayan padecido la gripe o un buen catarro en este maldito invierno. En el SAS también andan como locos, con las urgencias colapsadas y tal. La culpa es de la gripe, que casi ha quintuplicado su incidencia, si la comparamos con el año pasado. El invierno anterior había en la provincia 167 casos de gripe por 100.000 habitantes, mientras que este invierno hay 716. La estadística tiene toda la pinta de ser falsa, hay muchos más, pues algunos no acuden al médico, ¿y cómo se enteran en el SAS? Hasta nuestro entrenador, Álvaro Cervera, se pilló la gripe. Esperemos que no se la contagie a la plantilla.
HAY que entenderlo: él no quería fusilarlos, sino que lo dijo “con ironía”. Y no era la Guerra Civil, aunque hubo lucha entre civiles. Los incidentes de Pedrera (entre la comunidad más o menos local y los rumanos) han servido para poner de manifiesto que en una sociedad supuestamente democrática también hay odio y bajas pasiones. En situaciones difíciles, se puede prender la llama del extremismo. Se lo recuerdo a los de la Memoria Histórica, que tanto tergiversan la historia y se olvidan de las circunstancias. Es muy fuerte que te quemen un coche, pero todavía peor es que te fusilen a tu hermano. En la Guerra Civil hubo fusilamientos en ambos bandos. Y en la guerrita de Pedrera, el señor alcalde, Antonio Nogales, de Izquierda Unida, pronunció palabras intolerables.
CONSEGUIR el fin de los gorditos y las gorditas. Ese es el objetivo que se ha marcado la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía. Por fin ha llegado una señora con las ideas claras, la consejera Marina Álvarez, que ha recordado que la obesidad está muy mal, siguiendo lo que dice la Organización Mundial de la Salud, tampoco lo ha inventado ella. Y además los gorditos y las gorditas le cuestan una pasta (y un pico) a la Sanidad pública, que paga todo el mundo, incluso los esqueléticos y las esqueléticas. Así que ha comenzado la campaña por una alimentación saludable, sin porquerías ni grasas que engorden. Tiempos de amor al deporte, en los que practicará ejercicio físico todo aquel que no esté lisiado o lisiada. Dicho de otro modo: ya no gustan las curvas, que se quedarán para los puertos de montaña.