LOS políticos, en su afán por conseguir votos, utilizan a veces el dinero público para ese fin. Y así estamos en unos tiempos en que la incredulidad de los votantes…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
RESULTA patética la capacidad de la ultraizquierda para practicar el odio mientras se presentan como víctimas. Al parecer, en el catecismo laico del pseudo progre ahora es pecado mortal salir de rey mago Baltasar embetunado, ya que lo consideran blackface. Y si el rey mago está representado por alguien del…
NADIE se debe fiar de Donald Trump. Ni sus amigos, ni sus enemigos. A todos los ha dejado con las vergüenzas al aire en Venezuela. Ha quedado clarísimo que no le importan los ideales, ni la política. Ni siquiera la economía, sólo los negocios. Y para negociar lo mismo le…

SE recordará a don Manuel Olivencia como un sabio del siglo XX y parte del siglo XXI. Se le recordará con el don por delante, como título de una estirpe, de un señorío intelectual que en general se ha perdido con el tiempo, hasta resultar rarísimo. Igual que Clavero Arévalo y otros míticos profesores de la antigua Facultad de Derecho, consagraron su vida a la Universidad, pero no como un medio burocrático de vida, sino como un modo de enseñar y crear discípulos. Entre ellos, estuvieron significativos políticos de la Transición. Ese carisma de maestro se le fue acrisolando, aún más, con el pasar del tiempo. Pero nunca fue un viejo profesor, porque en Olivencia todo era actual, vivo, quizá permanente.
PUEDE que no haya sido un annus horribilis, pero sí bastante nefasto para ciertas cuestiones. Se dirá que España va bien en la economía, con un crecimiento sostenido en el entorno del 3% anual (del que sólo se benefician algunos, por cierto); pero España va bien jodida en la política, con un problema territorial en Cataluña que ya es una auténtica pesadez, y que ha convertido a un payaso como Puigdemont en un personaje internacional. Por culpa de quienes no lo han evitado a tiempo. También fue el año en que el terrorismo yihadista volvió a asesinar en España, en un lugar tan emblemático como las Ramblas de Barcelona. Cuando se habla del descenso del turismo en Cataluña, se olvida aquel ataque terrorista, que también ha perjudicado. A un extranjero le importa un pimiento si las tiendas están rotuladas en castellano o en catalán, sino que huyen de los sitios de riesgo.
LA muerte inesperada de José Antonio Valdivia Bosch se ha llevado por delante a uno de los grandes precursores del Carnaval de hoy en día. Para bien y para mal. No tanto por sus éxitos como autor, que en general fueron discretos (aunque algunos interesantes), sino porque inventó algo que se ha puesto de moda: el dirigente carnavalesco. Igual que ha sucedido después con Miguel Villanueva, se convirtieron en líderes del colectivo del Carnaval y obligaron a las corporaciones municipales a negociar y verlos de otro modo. Eso le granjeó a Valdivia grandes apoyos y grandes odios carnavalescos, que son una forma gaditana de la hipocresía.
ESTA noticia también parece una inocentada. Menos mal que el pacto lo han presentado un día después. Varias veces se ha publicado que el proyecto de las Atarazanas ya tenía consenso. Pero no había manera de que se cerrara. Ayer la Junta, el Ayuntamiento, la Fundación La Caixa y la asociación del patrimonio Adepa lo sellaron y explicaron. Es lógico que Miguel Ángel Vázquez, Juan Espadas, Rafael Herrador y Joaquín Egea estuvieran satisfechos. Antes, en esas circunstancias, se diría que habían fumado la pipa de la paz. Pero ya no se ve fumando pipas ni a Rajoy.
EN las elecciones municipales de 2015, el PSOE gaditano cosechó sus peores resultados. Sólo obtuvo cinco concejales. Sorprendió, porque después de 20 años en la oposición a Teófila desaprovecharon el desgaste de la alcaldesa, que perdió la mayoría absoluta. Un desconocido en la política, llamado Kichi por sus amigos, que había sido elegido candidato de Por Cádiz sí se Puede (Podemos) apenas unos meses antes, superó ampliamente al PSOE y se convirtió en el más votado de la izquierda. Tampoco IU (con su marca de Ganar Cádiz) aprovechó la collá, sino que se quedaron como los satélites segundones de Kichi. También sorprendió el varapalo del PSOE porque habían presentado una lista más técnica, cuya mayor referencia política era el portavoz Fran González.