CUANDO España ganó en 2010 su primer Mundial de fútbol, en Johannesburgo (República Surafricana), José Antonio Camacho (hasta entonces exfutbolista ilustre y exseleccionador de cuartos de final) pasó a la…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
RESULTA paradójico que en Sevilla se hable y polemice sobre el éxodo del centro y la turistificación, mientras se olvida una de sus consecuencias: la expansión de los suburbios en las periferias. El modelo de vivienda por el que se apuesta en los nuevos suelos remite a un modelo que…
LA gente facha está diciendo: “El sanchismo del PSOE se ha convertido ya en marxismo puro”. Y critican la coalición que los del PSOE han formado con los del Frente Amplio y otros colegas podemitas, comunistas, inquilinas y de variado pelaje para ganar en el Senado. Ah, ¿pero no habíamos…

HAN vuelto a abrir el Castillo de San Sebastián en Cádiz. Esto parece una inocentada, pero es verdad. Después de seis años de cierre, la gente se había resignado a que el castillo se derrumbara. No estaba visitable para el público, se decía. Con Kichi en la Alcaldía casi nada de las murallas y baluartes que quieren convertir en patrimonio de la Humanidad estaba visitable. En realidad, es que Cádiz estaba poco visitable en todo lo que dependía de aquella corporación municipal progresista y adelantada a su tiempo. Pero miremos hacia adelante, no sólo hacia atrás. Porque al Castillo de San Sebastián sólo le han hecho un remiendo.
VIVIMOS en España, que es el país número 15 del mundo, según el medallero olímpico. En realidad, el 16, puesto que Rusia no ha participado por el boicot, y hubiera quedado la tercera, probablemente. Ha ganado EEUU, por delante de China. Ambos con 40 medallas de oro, si bien los norteamericanos obtuvieron en total 126, frente a 91 de los asiáticos. El sistema del medallero es discutible, ya que valoran más los oros que el total de medallas, de modo que China hubiera ganado con un oro más. Pero me parece injusto, porque no se puede poner por delante a un país que consiguiera 3 medallas de oro, 1 de plata y 1 de bronce frente a otro que sumara 2 de oro, 25 de plata y 46 de bronce.
HUMILLACIÓN. Bochorno. Vergüenza. Ridículo… ¡Qué poco sentido del humor tenéis! Esto es Carnaval. ¿No se dice en Cádiz que el Carnaval se burla de los políticos? Si hubieran mamado las esencias carnavalescas en la cuna, nadie se enfadaría por ese popurrí. Y lo entenderían mejor. Puigdemont tendría envidia del Yuyu, supongo. “Volvemos al Falla tras 14 años”, escribió José Guerrero El Yuyu en X. ¿Volver después de 14 años? Puigdemont, que iba a cumplir siete años ausente, también volvió. Aunque por poco tiempo. Visto y no visto. El Carnaval de Cataluña es más soso.
COMPARAR el Trofeo Ramón de Carranza de 2024 con el de sus primeros tiempos esplendorosos carece de sentido. Eran otros tiempos, y no lo digo por la política, sino por el fútbol. En las primeras ediciones, tras el triplete inicial del Sevilla, vinieron el Real Madrid de Di Stéfano y el Barcelona de Kubala a competir en partidos de altos vuelos. Y así sucedió después, incluso con equipos extranjeros plagados de figuras. Entre ellos, hay que recordar a los grandes clubes brasileños de los 80, como el Palmeiras y el Vasco da Gama, que utilizaron el Trofeo como trampolín para vender a sus figuras. Y, además, era el gran espectáculo de cierre del verano gaditano.
LOS Juegos Olímpicos contribuyen a fomentar los valores de la igualdad. Hay competiciones masculinas y femeninas. Los premios por medallas se han igualado. El valor de conquistarlas en el medallero también, ya que no está diferenciado por género. Ayudan a fomentar el deporte femenino en todo el mundo. La única excepción es el fútbol masculino, que tiene las Olimpiadas como una competición secundaria, y reserva a sus mejores jugadores. Además, con restricciones por edad. En todos los Juegos Olímpicos sobresalen estrellas femeninas, como Simone Biles. Y, entre las españolas, dolió más la desgracia de Carolina Marín por ser una deportista ejemplar.