CUANDO España ganó en 2010 su primer Mundial de fútbol, en Johannesburgo (República Surafricana), José Antonio Camacho (hasta entonces exfutbolista ilustre y exseleccionador de cuartos de final) pasó a la…
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LA decisión del Tribunal Constitucional sobre la llamada Ley de Nietos ha dejado en fuera de juego al Defensor del Pueblo español, que es el ex ministro socialista Ángel Gabilondo. Sólo dos magistrados del Tribunal Constitucional se pronunciaron a favor de crear un conflicto con el Supremo, a pesar de…

ES una pena que el alcalde de Cádiz, comportándose a lo Kichi, se lance algunas veces sin paracaídas. Es lo que le ha ocurrido con el IBI de la Iglesia, que no sabía a cuántos edificios afectaría, ni cuánto supondría en ingresos, ni que este asunto no depende de él, porque está definido en el superior rango de la Constitución, como le han recordado desde el Obispado. Es un asunto que sólo sirvió para enredar en momentos inoportunos. Asociaciones y hermandades vinculadas a la Iglesia están trabajando en primera línea de la asistencia social para ayudar a los más desfavorecidos, también en la crisis del coronavirus. Kichi lo sabe, y además sabe que cuando pide ayuda para eso la encuentra.
LA Iglesia católica tiene en Sevilla un rol social y una importancia mediática muy superior al resto de España. Ni en Santiago de Compostela, ni en Toledo, ni mucho menos en Madrid o en Barcelona, le dan tanta importancia a su arzobispo, que aquí es una autoridad indiscutible. Por eso, lo que haga la Iglesia en Sevilla alcanza una repercusión que no es comparable a otros obispados. Para bien y para mal. En esta crisis del coronavirus, la Iglesia hará lo que debe hacer, como ha recordado el arzobispo, Juan José Asenjo, que es ponerse al lado de los pobres que ya existían y de los empobrecidos que se ven venir en el horizonte.
POR desgracia, esta crisis del coronavirus está abriendo una brecha entre los profesionales sanitarios españoles y los políticos. La gestión del Gobierno de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias es patética. No se trata de buscar votos, ni de intereses políticos, sino de decir la verdad. Tenemos alimentos en los supermercados, que están abastecidos, aunque el Gobierno los culpó de la ruina de los agricultores, que también están funcionando bien. Pero falta material sanitario para los profesionales y para el público. Podemos comprar un kilo de naranjas, pero no una mascarilla para protegernos. Porque no llegan a las farmacias. Y, por si fuera, poco, el coordinador de Emergencias, Fernando Simón, que está demasiado nervioso, ha humillado e indignado a los farmacéuticos de toda España.
POR desgracia, esta crisis del coronavirus está abriendo una brecha entre los profesionales sanitarios españoles y los políticos. La gestión del Gobierno de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias es patética. No se trata de buscar votos, ni de intereses políticos, sino de decir la verdad. Tenemos alimentos en los supermercados, que están abastecidos, aunque el Gobierno los culpó de la ruina de los agricultores, que también están funcionando bien. Pero falta material sanitario para los profesionales y para el público. Podemos comprar un kilo de naranjas, pero no una mascarilla para protegernos. Porque no llegan a las farmacias. Y, por si fuera, poco, el coordinador de Emergencias, Fernando Simón, que está demasiado nervioso, ha humillado e indignado a los farmacéuticos de toda España.
EL alcalde Kichi ha conseguido lo que no pudo nuestro admirado Fermín Salvochea: el cantón de Cádiz. Es cierto que don Fermín lo intentó y que la cosa iba para adelante, aunque resultó ajetreado, y no vamos a abundar en los detalles. También es verídico que Kichi lo ha conseguido por casualidad, gracias al coronavirus y a Pedro Sánchez, que es el jefe de los sanchistas que tanto le repelen, como Fran González y Mara Rodríguez. Pero lo ha conseguido, que es lo que cuenta. No sabemos cuánto le va a durar, más de dos semanas las tiene garantizadas. Incluye la Semana Santa, que este año será sin pasos y sin penitencia detrás del Nazareno.