CUANDO España ganó en 2010 su primer Mundial de fútbol, en Johannesburgo (República Surafricana), José Antonio Camacho (hasta entonces exfutbolista ilustre y exseleccionador de cuartos de final) pasó a la…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
RESULTA paradójico que en Sevilla se hable y polemice sobre el éxodo del centro y la turistificación, mientras se olvida una de sus consecuencias: la expansión de los suburbios en las periferias. El modelo de vivienda por el que se apuesta en los nuevos suelos remite a un modelo que…
LA gente facha está diciendo: “El sanchismo del PSOE se ha convertido ya en marxismo puro”. Y critican la coalición que los del PSOE han formado con los del Frente Amplio y otros colegas podemitas, comunistas, inquilinas y de variado pelaje para ganar en el Senado. Ah, ¿pero no habíamos…

EN estos días de campaña municipal, los candidatos volverán a los barrios. En Sevilla, los barrios son como tierra de misión, donde el político acude con la intención de convertir a los incrédulos. Cuando Juan Ignacio Zoido batió el récord de los 20 concejales en 2011, todo el mundo decía que había sido gracias a sus visitas a los barrios. También se suele decir que es más fácil viajar a los barrios cuando estás en la oposición. En los barrios, algunos confunden al alcalde Espadas con el rey Baltasar y empiezan a pedirle y no acaban. Pero a todo el mundo no le va a poner un bulevar como el del Greco, eso ya se sabe.
EL empate en Riazor dejó buenas sensaciones, por su valor frente a un rival directo. Pero la forma de conseguirlo no fue de las más brillantes. Al descanso llegaron perdiendo, frente a un Deportivo que hizo lo mínimo. Con muy poco le hubieran ganado al Cádiz, de no mediar el golazo marcado por Querol, en una acción individual, cuando se temía lo peor. Tras el empate sufrió el Cádiz, y sudaron la gota gorda, por el calor y porque el Deportivo achuchaba. Al final, se llevaron un punto que es relevante, ya que permite cerrar la jornada entre los seis primeros.
EN la muerte de Alfredo Pérez Rubalcaba se le ha recordado como un político que muchas veces antepuso el interés de España al del PSOE y al suyo propio. Por ello, se le ha calificado, casi unánimemente, como un hombre de Estado. Queda la impresión, al ser enaltecido como tal, de que es un político histórico, pero de otro tiempo. Una etapa ajena a la nueva política contemporánea, donde los hombres y las mujeres de Estado serían vistos como bichos raros, como unicornios rosas, o directamente como carcas desfasados. Ahora el orden es a la inversa: predomina el interés personal y partidista; y se presta más atención a la apariencia que a la búsqueda machadiana de la verdad.
EN la muerte de Alfredo Pérez Rubalcaba le han llovido los elogios. No sólo desde su partido, el PSOE, sino también desde sus rivales. Especialmente llamativo es el artículo de Mariano Rajoy, que empieza diciendo: “A nosotros lo que nos falta es un Rubalcaba”. Es lo que comentaban militantes del PP, en tiempos de dificultades. Es entrañable esa afirmación porque Rubalcaba compitió con Rajoy por la Presidencia del Gobierno en 2011, cuando el PP consiguió aquella mayoría absoluta que tanto han añorado después, con 186 escaños, y el PSOE de Rubalcaba se quedó con 110, perdiendo 59 escaños. Por cierto, Pedro Sánchez sólo consiguió el mes pasado 13 escaños más que Rubalcaba. Aquel resultado de 2011 fue su tumba política. Aunque el responsable de que el PSOE perdiera el poder no fue él, sino José Luis Rodríguez Zapatero, con el que había sido vicepresidente, y pagó los errores del otro.
EL barómetro del CIS sobre las elecciones municipales en Sevilla no se limita a pronosticar un amplio triunfo del PSOE con Juan Espadas. También aporta interesantes pistas a lo cuqui sobre los sevillanos y sevillanas. La principal es que tres de cada cuatro habitantes de esta ciudad son católicos (el 74,1%). Y más de la mitad de los consultados son de izquierda (51,3%), pero sólo algo más de la cuarta parte (27,5%) se reconoce en posiciones de derecha. La media de Sevilla está escorada al centro izquierda. Así las cosas, es normal que gane Juan Espadas, un alcalde que es católico y de centro izquierda, como la mayoría.