LOS políticos, en su afán por conseguir votos, utilizan a veces el dinero público para ese fin. Y así estamos en unos tiempos en que la incredulidad de los votantes…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
RESULTA patética la capacidad de la ultraizquierda para practicar el odio mientras se presentan como víctimas. Al parecer, en el catecismo laico del pseudo progre ahora es pecado mortal salir de rey mago Baltasar embetunado, ya que lo consideran blackface. Y si el rey mago está representado por alguien del…
NADIE se debe fiar de Donald Trump. Ni sus amigos, ni sus enemigos. A todos los ha dejado con las vergüenzas al aire en Venezuela. Ha quedado clarísimo que no le importan los ideales, ni la política. Ni siquiera la economía, sólo los negocios. Y para negociar lo mismo le…

LA falta de remate condenó al Cádiz a otra derrota. Tres partidos sin marcar un gol. El resultado también estuvo condicionado por la alineación que dispuso Álvaro Cervera, decidido a empecinarse en errores evidentes. Acertó con los tres cambios, porque se había equivocado con los tres a los que sustituyó. Así cambió el Cádiz en la segunda parte, en la que fue superior al Osasuna, pero sin puntería en el remate. Los navarros ganaron al modo del Cádiz: un gol a balón parado y a defenderse encerrados atrás. Con eso fue suficiente.
AHORA resulta que los temporales también son responsabilidad de los enemigos políticos. Si uno es de Podemos le echa las culpas de la marejada y sus efectos dañinos a Rajoy, mientras que si otro es del PP puede insinuar que con Kichi se inunda más Cádiz. Ni siquiera en tiempos de Franco culpaban a la conspiración judeomasónica ni al comunismo soviético de las riadas e inundaciones, que entonces eran más frecuentes. Las catástrofes naturales suceden porque vivimos en un planeta llamado Tierra, que se encuentra en el Universo, donde el hombre es un microbio cósmico que no puede controlar todos los elementos, A ver si lo entienden.
UN fenómeno portentoso está ocurriendo: obreros en el interior de los antiguos almacenes de Vilima. Allí, en pleno centro (en la encrucijada de las calles Lineros, y Puente y Pellón, con fachadas en Lagar y Buiza y Mensaque), este edificio ha permanecido cerrado desde 2001. Han pasado 17 años de cierre y algunas curiosidades. Algunos decían que habían visto fantasmas en su interior, incluso antes de cerrar. Pero esta vez los que yo he visto no son fantasmas, sino obreros auténticos, con sus cascos, y hasta un camión de la empresa de derribos que está actuando en el interior del edificio para su reconversión. ¿En qué? En un hotel, faltarían más.
ESTE temporal de lluvia y viento ha venido con muy malos modos. Decía Miguel Villanueva: “¡Anda que si llegan a poner el Carnaval con fechas fijas en el puente del 28 de febrero!”. Se hubiera lucido María Romay. Nos hubiéramos quedado sin Carnaval en la calle, pero ese no es el argumento, sino que las fechas son las suyas. Porque un año puede pasar que el puente del 28 de febrero sea magnífico, con sol espléndido, y los chiringuitos de invierno no se inunden como si fueran el Titanic, ni el Puente Canal se quede sin defensa. Las olas no respetan ni que estamos en Carnaval. Bueno, ya no estamos, pero algunos siguen todo el año, sin fechas fijas.
POR razones pendulares, de costero a costero, se pasó de una avalancha de carteles de fotografías al retorno a los carteles de pinturas. Así que el Ayuntamiento, el Consejo de Cofradías, la Maestranza y toda hermandad que celebre alguna efeméride de cierto rango se unieron en el empeño de establecer dos niveles de carteles: 1. Los pintados por pintores (que eran los buenos); 2. Los fotografiados por fotógrafos (que eran los vulgares). Contra esa injusticia se rebelaron algunos irreductibles que estaban acostumbrados a revelar.