YA lo cantaron El Peña y el Masa: “La gente no respeta ni que estamos en Carnaval”. Otra guerra mundial. Esa gente no respeta ni que estamos en la Cuaresma…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
LA ciudad de Sevilla y su entorno se pueden considerar como territorio de alto interés militar. Quizás sea la zona más estratégica de España, en estos momentos, para el Ejército. En una distancia cercana están las dos bases militares de EEUU en Andalucía: la de Morón de la Frontera y…
AL llegar el 8 de marzo las calles se tiñen de morado y salen manifestaciones en las ciudades para reivindicar el feminismo y la igualdad. Sin embargo, en estos tiempos, parece que no es lo mismo el feminismo que la igualdad. Entre otras cuestiones porque el feminismo no tiene un…

ESTAMOS en la Cuaresma más difícil de la historia reciente. Incluso más que la del año pasado. Porque en 2020 todo se desarrollaba con normalidad relativa. Incluso el Vía Crucis de las hermandades, con el Señor de la Salud, de Los Gitanos, que salió a las calles y fue trasladado a la Catedral el lunes 2 de marzo de 2020. Hasta ahí se mantuvieron los cultos sin problemas. Pero el primer viernes de marzo, día 6, ya se celebró el besapiés de Jesús Nazareno, del Silencio, en modo veneración. Y una semana después ya estaba todo suspendido y la gente confinada en sus casas. Sin embargo, en estos días ya cuaresmales de 2021, mantenemos un equilibrio entre la salud y la economía, según dicen las autoridades. Y hay que buscarlo también entre la salud y las devociones, que no se pueden perder.
LOS negacionistas y la gente maliciosa no se creen las cifras que dan los gobiernos en la pandemia. ¿Qué gobierno? Los 17 de la cogobernanza, incluida la Junta de Andalucía, y el desunido de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. Los negacionistas y la gente maliciosa dicen que el número de los muertos sube y baja, según los días, y que la tasa de contagios sube y baja, según conviene. Teniendo en cuenta que ya se sabe lo que ocurre: a las dos semanas de un puente festivo o unas vacaciones llega una nueva ola, modelo maremoto de la Palma; y a las dos semanas de haber cerrado todo lo que abría pues empezamos a desescalar otra vez, hasta la siguiente. Estas oscilaciones, de por sí pesadas, se han notado bastante en Cádiz y en Jerez, entre otros municipios de la provincia.
HEMOS leído en la prensa: “El Cecop monta un dispositivo especial para la Cuaresma y la Semana Santa”. Y lo hemos leído la semana pasada, en plena tercera ola, no fue hace dos años. Algunos pensarán que el Cecop actúa como si no hubieran suspendido todos los cultos externos de las cofradías (vía crucis y traslados inclusive), pero no es eso. El Cecop vigilará las colas de las exposiciones organizadas por el Consejo, los aforos de los teatros y otras así. Puede que incluso los aforos de las iglesias, que hoy aumentarán al 50%, si Dios quiere y el comité de expertos de la Junta permite que la ciudad de Sevilla pase al nivel 3 de las restricciones. El Cecop no se rinde. Una Cuaresma sin Cecop no es Cuaresma. Ya son como las torrijas, un elemento costumbrista propio de la idiosincrasia cuaresmal sevillana. Y han debutado. El pasado lunes, sin ir más lejos.
EL pasado lunes falleció en Málaga, a los 94 años de edad y víctima del Covid, el fraile carmelita José Luis Zurita Abril. Había nacido en Melilla en 1926, aunque la gente creía que era malagueño. En Cádiz se le veía como un padre para el barrio del Mentidero, en el que dejó una huella que aún se recuerda. Los años de fray José Luis Zurita en la entonces parroquia de Nuestra Señora del Carmen y Santa Teresa serán inolvidables, probablemente los últimos del esplendor carmelita en Cádiz, los que desembocaron en la coronación canónica en 2007, que debió llegar antes. Los problemas de supervivencia en el Carmen gaditano quizás comenzaron cuando trasladaron a José Luis Zurita, que era un un fraile carismático y que profesó un amor a la Virgen del Carmen de Cádiz a prueba de todo. Bajo su manto estará ya con el escapulario que siempre defendió, a capa blanca y con la espada de su verbo encendido, que llegaba al corazón de quienes lo conocieron.
CATALUÑA es España, pero las elecciones de Cataluña no son como las de España. Además, cuando sólo ha votado el 53,54% del censo electoral (en 2017 votó el 79,09%), los resultados están distorsionados por la pandemia. Un ejemplo: dicen que la mayoría de los catalanes han votado a partidos independentistas, pero en realidad sólo le han dado su apoyo un catalán y pico de cada cuatro censados; y se abstuvieron casi dos catalanes de cada cuatro. Los resultados conflictivos y la escasa participación obligan moralmente a convocar otras elecciones cuando se inmunice el rebaño, en las que podría pasar de todo, incluso lo mismo. Pero en los resultados hay un aspecto interesante para la política nacional: la hecatombe del centro derecha y el avance de Vox.