LA diócesis de Cádiz y Ceuta sigue sin tener obispo, tras ser aceptada la renuncia de Rafael Zornoza. En la misa solemne que presidió León XIV en la Sagrada Familia,…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
HA coincidido el 150 aniversario del nacimiento de Aníbal González con los 100 años de la muerte de Antoni Gaudí. Y con la visita del Papa a Barcelona para inaugurar la torre de Jesús en la Sagrada Familia. Es frecuente que se compare a ambos arquitectos, y que se diga…
LA gente ingenua pregunta: ¿cómo es posible que esté pasando lo que pasa en España y no pase nada? Pues, señoras y señores, porque en este país todo está al revés. Especialmente desde las elecciones de julio de 2023. Vivimos en el país de lo absurdo, donde Franz Kafka, si…

LA política cultural en Cádiz (o en Honolulú) no debe ser de izquierdas ni de derechas, sino cultural. En la ciudad de Cádiz, a diferencia de otros asuntos, en este no hay sectarismo ideológico, ni revanchismo, ni cosas así, sino que no hay nada de nada. Y creo que no es por mala intención, ni siquiera por falta de medios, sino por falta de ideas. Lo primero es ubicarse, saber lo que quieren. Por ahí se empieza a fallar. Tampoco hay un liderazgo relevante. A Kichi sólo le interesa el Carnaval, cuyo aspecto cultural es secundario frente a lo festivo. A la concejala Lola Cazalilla la van a volver loca, y en los últimos tiempos se ha venido a menos. Ahora emerge Paco Cano, con sus propuestas sobre el rico patrimonio cultural gaditano que está desaprovechado.
EL toque de queda (que nadie toca) nos deja silencios profundos, sin ecos, como de siglos antiguos. En la noche triste en que no hubo cabalgatas, cercana ya la madrugada que el tópico llama de la ilusión, cuando los Reyes Magos empezaban sus labores, las calles de Nervión y sus aledaños se estremecieron con un ulular descontrolado de sirenas y alarmas, con el mal presagio de que algún siniestro grave ocurría cuando menos se esperaba. Pronto se supo el motivo: un incendio muy peligroso en la residencia de mayores DomusVi-Adorea, de Santa Justa. La desgracia regresaba al mismo lugar que fue noticia en los medios de comunicación durante la primera ola de la pandemia por las 16 muertes que sufrió.
SE ha cumplido el objetivo: llegar al día de los Reyes Magos sin confinamiento. En Cádiz, como en toda Andalucía, hubiera sido muy duro, porque es una fiesta de profundo arraigo popular. Y aunque Melchor, Gaspar y Baltasar han tenido menos cartas y menos trabajo (por las ausencias de esos que en tiempos de Franco llamaban emigrantes, esos gaditanos que no han venido este año desde otras comunidades y otros países), en general los niños y gran parte de los mayores ya tienen hoy sus regalos. La producción del carbón ha caído en picado en España, es políticamente incorrecta, y eso hace que dirigentes que han contribuido al desastre, como Salvador Illa, incluso reciben regalitos chulos.
ALGO se muere en el alma del Gobierno cuando un ministro se va. Especialmente si es un ministro como Salvador Illa, que no es uno cualquiera, sino el titular de Sanidad, un filósofo platónico que se ha zampado más de 50.000 muertos del Covid-19, como quien no quiere la cosa, y ha demostrado buenas dotes para la simulación y la mentira. Algunos papanatas dicen que ha triunfado en el cargo. Tiene guasa que Illa sea el Ministro Maravilla. Es un acierto de Pedro Sánchez la jugada que ha puesto en marcha: por fin retira de la circulación política española a Illa y lo resitúa en Cataluña, donde se debió quedar.
A lo largo del tiempo hubo momentos mejores y peores. Días en los que el sol se levantaba como un mensajero de esperanza, expulsando nubes que se desvanecían. Días en los que la vida se tornaba aciaga y no quedaban hitos para caminar en un sendero de atropellos. A lo largo del tiempo se crean complicidades inútiles. Hay confusiones y torpezas. Hay aciertos que nadie presagia. Hay que asomarse al precipicio para ver que los cuervos sólo son sombras del paraíso donde se acumula el festín de la carroña. O que esas sombras tapan la realidad y se burlan de tu esfuerzo.