A la parroquia de Santa Cruz, todo el mundo le dice en Cádiz la Catedral Vieja. Con razón. No sólo por su antigüedad, que procede de 1262. No sólo por…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
SOMOS más papistas que el Papa. En Sevilla, una gran parte del mundo cofrade es de bandera pontificia, y gusta que venga el Sumo Pontífice, como pasó con Juan Pablo II en dos ocasiones, y que la Archidiócesis tenga un cardenal, como Madrid y Barcelona, sin ir más lejos. Por…
NADIE se debe fiar de Donald Trump. Ni sus amigos, ni sus enemigos. A todos los ha dejado con las vergüenzas al aire en Venezuela. Ha quedado clarísimo que no le importan los ideales, ni la política. Ni siquiera la economía, sólo los negocios. Y para negociar lo mismo le…

ES lamentable la gestión del caso de la listeria, incluyendo la reacción de los políticos. En este país, y en esta ciudad, parece que lo más importante, cuando aparece un problema (incluso tan grave como éste), es ver si la responsabilidad política es de la derecha o de la izquierda. Para demostrar que los malos son los otros. Algunos se las prometían muy felices, paradójicamente, porque parecía que iban a pillar al consejero de Salud, el dicharachero médico Jesús Aguirre, que es del PP. Sería el primer patinazo gordo del gobierno de esa Andalucía Suma, que formaron PP y Cs, con la tolerancia de Vox. El trifachito, como decía Susana Díaz. Hasta que se descubrió que el caso sucedió en Sevilla, y que el Ayuntamiento del socialista Juan Espadas tiene competencias. Las habían gestionado con evidente despiste, por decirlo suave. De ese modo, se ha llegado al forcejeo de la culpa no es nuestra, sino tuya.
EL principal problema de Cádiz y su provincia es que vive al margen de la realidad. Siendo poéticos, se podría decir que vivimos como en un sueño, o como en una novela de Murakami, donde las realidades se mezclan con las fantasías y se confunden. Es como un ensimismamiento, del que Cádiz no se despertará, porque tampoco hay muchas ganas. Quizá se vive mejor dentro de un sueño, excepto que se convierta en pesadilla. Pero la realidad va por otro lado. Un ejemplo es el Área Metropolitana de la Bahía de Cádiz, de la que ya nadie habla. Ningún partido la defiende, a pesar de que es la única posibilidad de sobrevivir en un mundo globalizado. Cádiz ocupó un lugar estratégico en siglos pasados, pero ya ni se preocupan.
VIAJAR en agosto es una suerte. Viajando se conoce el mundo, otras ciudades, otros países, y se pueden entender mejor (o peor) otras realidades. Viajando hasta nos podemos convertir en turistas, y practicar en otros lugares lo que criticamos en Sevilla. Viajando se entiende que esta es una gran ciudad, pero no el ombligo del mundo. Y que algunos de los asuntos que aquí rellenan páginas se los tomarían a cachondeo en otros países más avanzados. Además, viajar es una suerte, si te vas lo más lejos posible, porque en otros lugares los trabajadores de las empresas de aviación como Iberia, o las ferroviarias como Renfe, no aprovechan los días con más movilidad del verano para fastidiar la vida a otros ciudadanos, mientras piden solidaridad. Es decir, solidaridad para que te fastidien.
UN gol en un saque de esquina embarullado dio el triunfo al Cádiz en el minuto 93. Garrido empujó el balón a la red, después de que Fali saltara y estorbara al portero Casto. De los 15 saques de esquina que lanzó el Cádiz fue el único que remataron. Debieron ganar sin tanto suspense. El Extremadura sólo creó peligro en su gol, que llegó en un despiste lamentable de la defensa. Pero el Cádiz, que sigue líder, sólo generó ocasiones en cuatro jugadas aisladas. Siguen jugando a pelotazos, rifando el balón, incluso por vicio. Así es más difícil imponerse.
UNA de las curiosidades del verano político ha sido la propuesta de coalición España Suma. Es una idea coherente para unir las fuerzas del PP y Ciudadanos, que han demostrado en Andalucía sus posibilidades de formar un gobierno estable, sin grandes diferencias ideológicas. Aglutinan claramente el espectro del centro y la derecha, a los liberales y a los conservadores. El centro derecha sólo ha sido fuerte en la España democrática cuando ese voto se ha unido. Sucedió en los mejores tiempos de José María Aznar y de Mariano Rajoy. Manuel Fraga lo consiguió en Galicia (por las singularidades y por su paisanaje), pero no en el resto de España. Sin embargo, la propuesta de integrar a Vox en España Suma sería un error gravísimo, que se la cargaría por completo.