A la parroquia de Santa Cruz, todo el mundo le dice en Cádiz la Catedral Vieja. Con razón. No sólo por su antigüedad, que procede de 1262. No sólo por…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
SOMOS más papistas que el Papa. En Sevilla, una gran parte del mundo cofrade es de bandera pontificia, y gusta que venga el Sumo Pontífice, como pasó con Juan Pablo II en dos ocasiones, y que la Archidiócesis tenga un cardenal, como Madrid y Barcelona, sin ir más lejos. Por…
NADIE se debe fiar de Donald Trump. Ni sus amigos, ni sus enemigos. A todos los ha dejado con las vergüenzas al aire en Venezuela. Ha quedado clarísimo que no le importan los ideales, ni la política. Ni siquiera la economía, sólo los negocios. Y para negociar lo mismo le…

NO lo recuerdo por nada ceniciento, pero hace un año, en agosto de 2018, se desplomó un puente en Génova (Italia). Quizá por casualidad, unos meses después, el Gobierno, que ya tenía como ministro de Fomento a José Luis Ábalos, elaboró una relación de las infraestructuras más deficientes de España, entre las que aparecía el puente José León de Carranza. ¡Ojo! Quedó claro que no hay peligro, al menos de momento. Pero su estado obliga a algo más que las habituales obras de mantenimiento, esas por las que cortan un carril irreversible de vez en cuando. Necesita una actuación más a fondo. En la pasada primavera, Fomento indicó que esos trabajos serían incluidos en los Presupuestos de 2020. No reírse, por favor.
AGOSTO está resultando un mes inquietante, en el que se ha confirmado que el país está abandonado y funciona solo, por inercia. Es como una anarquía que tiene el motor en marcha. Con los políticos de vacaciones y el presidente del Gobierno en funciones y perdido. Cuando ha reaparecido ha sido peor, porque intentó solucionar el caso del Open Arms y consiguió indignar a todo el mundo. A Salvini, a los de la oenegé del barco y a los propios inmigrantes. Por otra parte, con los políticos de vacaciones y los responsables sanitarios en la inopia, ha surgido un brote de listeriosis que es un escándalo mundial, cuya gravedad se ha minimizado. No hay dimisiones, ni responsabilidades.
EN agosto han venido muchos guiris, nacionales y extranjeros. Pues los hay sevillanos, madrileños, vascos, extremeños, aragoneses y de por ahí, además de alemanes, ingleses y americanos de la base de Rota. Sed bienvenidos, igual que los refugiados. Estos guiris también son refugiados, que se refugian contra el calor. En Cádiz y sus costas de cinco estrellas, las olas de calor pasan de largo, y no se conocen días de 43 grados a la sombrilla, y además este año ha sido pródigo en el consuelo del poniente, que estimula la venta de jerséis en las rebajas y en el Piojito. A vosotros, los guiris que aún no os habéis ido, yo os digo: tened cuidado. Porque anuncian el atún rojo salvaje de almadraba y el rabo de toro de lidia con una alegría y espontaneidad que no siempre es verídica.
INCLUSO cuando están en funciones, de vacaciones, o de migraciones, en los gobiernos no pierden la oportunidad de hacer precampañas electoralistas. Cualquier medida se intenta utilizar con tintes demagógicos. Por ejemplo, el fin del peaje de la autopista, previsto para diciembre de este año. La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, afirmó que “fomentará las inversiones en la provincia de Cádiz”. Esto también es populismo. Una cosa es que la autopista se vaya a llenar de camiones (que antes seguían la ruta alternativa), gracias a que no pagarán peaje, y otra que facilite las inversiones de nuevas empresas. Las zonas más ricas de España (Madrid, Cataluña, Valencia y todo el Levante; incluso Málaga, en Andalucía) tienen autopistas de peaje. También las hay en grandes zonas industriales de Europa y Asia.
SIGO con la decadencia de la cultura y los espectáculos en Cádiz. Segunda parte. El verano es la temporada alta gaditana. A diferencia de las ciudades de interior, donde muchos habitantes se van de vacaciones, en agosto Cádiz gana población. Sin embargo, con un público más amplio y con más tiempo para el ocio, los teatros gaditanos no ofrecen espectáculos. En una programación venida a menos, se recurre a otros espacios, en un verano atípico, en el que el Castillo de San Sebastián se quedó al margen, y el Castillo de Santa Catalina, así como el Baluarte de la Candelaria, tampoco han podido ofrecer su aportación habitual. Sin embargo, debemos partir de una idea básica: los principales espacios escénicos son los teatros.