A la parroquia de Santa Cruz, todo el mundo le dice en Cádiz la Catedral Vieja. Con razón. No sólo por su antigüedad, que procede de 1262. No sólo por…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
SOMOS más papistas que el Papa. En Sevilla, una gran parte del mundo cofrade es de bandera pontificia, y gusta que venga el Sumo Pontífice, como pasó con Juan Pablo II en dos ocasiones, y que la Archidiócesis tenga un cardenal, como Madrid y Barcelona, sin ir más lejos. Por…
NADIE se debe fiar de Donald Trump. Ni sus amigos, ni sus enemigos. A todos los ha dejado con las vergüenzas al aire en Venezuela. Ha quedado clarísimo que no le importan los ideales, ni la política. Ni siquiera la economía, sólo los negocios. Y para negociar lo mismo le…

LA tasa turística es como las serpientes de verano, que aparecen y desaparecen. O las medusas en las playas. En Sevilla se habla de la tasa turística, de vez en cuando, pero duerme el sueño de los justos. El alcalde, Juan Espadas, se ha mostrado partidario de aplicarla. Incluso llegó a decir que recaudarían entre siete y ocho millones de euros al año. Repartidos en cinco millones de los hoteles, y más de dos millones de los pisos y apartamentos turísticos regulados, que son menos de una cuarta parte de los existentes. Se supone que esos siete millones se dedicarán a fines turísticos, a restaurar monumentos, a cubrir mejor los servicios, etcétera. Un dinero que no saldría del bolsillo de los sevillanos.
EL padre Luis Jesús Castro Arteaga se ha muerto como vivió: en paz con su conciencia, y sin formar mucho ruido. A los 93 años, cuando estaba en una residencia marianista de Madrid, antes de volver a su colegio de San Felipe Neri, de Cádiz. Escribió Antonio Burgos que las muertes en agosto son peores para las necrológicas. Pues suele ocurrir que los articulistas están de vacaciones y muchos amigos fuera de la ciudad. De modo que son necrológicas como a posteriori. Pero el padre Luis Castro no se merece quedar en el olvido. Ha sido un personaje muy importante en el Cádiz de los últimos 40 años. Reconocido con el título de Hijo predilecto en 2013, en un mano a mano con otro marianista inolvidable, el padre Feliciano Ruiz.
l La amplia participación destacó en una brillante y soleada mañana de la Virgen l Crece el número de peregrinos, algunos ataviados como si vinieran de la Nocturna del Guadalquivir
LA mañana de la Virgen de los Reyes se agranda en el tiempo y el espacio. Miles de devotos acuden al entorno de la Catedral para ver la procesión. Este año se percibía una mayor participación. Las vallas dividen el recorrido en dos mitades separadas. La interior es la de las gradas de la Catedral, donde se suelen reunir cofrades que se encuentran allí todos los años. La exterior es la de las bullas, que comienzan en la plaza de la Virgen de los Reyes, sigue por Alemanes y sus confluencias, se desborda por la Avenida, especialmente en la Punta del Diamante, y convierte en graderíos las escalinatas del Archivo de Indias y la plaza del Triunfo. Es la zona menos madrugadora y la más multitudinaria.
ES lógico que lluevan las críticas a Vox, por el tuit que después borró su concejal sevillano Gonzalo García de Polavieja, en el que calificaba como tarado a Blas Infante. Además de borrarlo, después lo ha intentado suavizar con una serie de elucubraciones lingüísticas sobre el significado del concepto del tarado. Según sus explicaciones, entiendo yo que se le podría aplicar a casi todos los políticos en activo, incluido él mismo. Pero es obvio que, en el uso corriente, el tarado tiene un tufillo claramente despectivo, que colinda con el insulto. Además de que considerar tarado a quien no piensa lo mismo que tú ya está demostrando un totalitarismo total en la ideología política. En resumen, retrata a quien lo dice y revela el populismo maniqueo de Vox.
ES lógico que lluevan las críticas a Vox, por el tuit que después borró su concejal sevillano Gonzalo García de Polavieja, en el que calificaba como tarado a Blas Infante. Además de borrarlo, después lo ha intentado suavizar con una serie de elucubraciones lingüísticas sobre el significado del concepto del tarado. Según sus explicaciones, entiendo yo que se le podría aplicar a casi todos los políticos en activo, incluido él mismo. Pero es obvio que, en el uso corriente, el tarado tiene un tufillodespectivo, que colinda con el insulto. Además de que considerar tarado a quien no piensa lo mismo que tú ya está demostrando un totalitarismo en la ideología política. En resumen, retrata a quien lo dice y revela el populismo maniqueo de Vox.