A la parroquia de Santa Cruz, todo el mundo le dice en Cádiz la Catedral Vieja. Con razón. No sólo por su antigüedad, que procede de 1262. No sólo por…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
SOMOS más papistas que el Papa. En Sevilla, una gran parte del mundo cofrade es de bandera pontificia, y gusta que venga el Sumo Pontífice, como pasó con Juan Pablo II en dos ocasiones, y que la Archidiócesis tenga un cardenal, como Madrid y Barcelona, sin ir más lejos. Por…
NADIE se debe fiar de Donald Trump. Ni sus amigos, ni sus enemigos. A todos los ha dejado con las vergüenzas al aire en Venezuela. Ha quedado clarísimo que no le importan los ideales, ni la política. Ni siquiera la economía, sólo los negocios. Y para negociar lo mismo le…

DESPUÉS del Año de Murillo, y en pleno Año de Magallanes, en estos días se ha puesto de moda el Trimestre de Montañés. La exposición del Museo de Bellas Artes de Sevilla se denomina Montañés, maestro de maestros, por lo que queda claro que pretende resaltar su magisterio en la imaginería. Permanecerá abierta hasta el día 15 de marzo, un detalle importante, ya que no hace falta que vayan todos en el próximo puente de la Inmaculada, ni tampoco que la dejen para los últimos días, ni mucho menos que se les pasen las fechas. Hay que verla y hay tiempo suficiente. Es cuestión de organizarse bien. Al margen de que en Sevilla gusta mucho una cola.
EN Cádiz parece que están jugando al Monopoly con los edificios, que cambian de dueños y de usos con increíble facilidad. Sin embargo, en la mayoría de los casos, igualmente servirían para un roto que para un descosido. Dos ejemplos maravillosos son Valcárcel y los depósitos de Tabacalera. En Valcárcel iban a construir un hotel de lujo de cinco estrellas, según el acuerdo al que llegaron la Diputación y el Ayuntamiento, pero ahora parece que toda la vida ha servido para la Facultad de Ciencias de la Educación, que fue un remiendo cuando fracasó el hotel. Igual que los depósitos de Tabacalera. Ahora parece que la intención de construir allí la Ciudad de la Justicia viene del siglo pasado, cuando la idea del anterior Ayuntamiento era construir allí un espacio de arte progresista como el Matadero de Madrid.
POR culpa de las negociaciones para formar Gobierno, por culpa de los ERE, por culpa de los premios de la MTV, las Estrellas Michelín y la Cumbre del Espacio, por culpa de la iluminación navideña para el Black Friday, por culpa de Magallanes y Montañés, por culpa de lo que sea, no se le está dando importancia a una gran barbaridad: el arboricidio de los naranjos sevillanos. Ríanse ustedes de cuando Susana Serrano llamó Juan Serrucho al alcalde, para lo que puede ocurrir. Se van a cargar la Sevilla del azahar, y van a eliminar más de la mitad de los naranjos que existen. No será a lo bestia, no será a serruchazo limpio. Tampoco será en plan de apearlos en modo terapéutico, como si sufrieran una lipotimia. La receta será sutil. Cuando un naranjito de Sevilla se vaya a hacer puñetas será sustituido por una especie diferente.
EN condicione normales (sin tantas bajas y con otro árbitro), el Cádiz no hubiera perdido en Fuenlabrada. Fastidia perder ante un equipo que no fue superior, incluso jugando más de dos tercios del partido en superioridad numérica. El Cádiz ha entrado en un momento difícil, por las lesiones. Ya no sólo han caído futbolistas titulares del plan A, sino suplentes del plan B, por lo que juegan elementos del plan C, como Rhyner y Quezada, que no están adaptados, y cometen errores en jugadas puntuales que resultan decisivos. El Cádiz tiene un sistema que necesita a jugadores a tope. Más aún si se tropieza con un árbitro casero como Ais Reig, que administró las tarjetas amarillas a su manera.
EN el fragor de la batalla para gobernar en España, ha pasado casi desapercibida la amplia mayoría que ha conseguido la Comisión Europea. Son esos señores y señoras a los que aquí llaman Bruselas. Los mismos a los que la Junta de Andalucía anterior pedía dinero para tranvías que todavía no funcionan; o para el AVE transversal Sevilla-Granada, que abandonaron sin terminarlo. Esa Bruselas a la que los ayuntamientos piden dinero para embellecer sus ciudades y que presuman sus alcaldes y alcaldesas. Pues bien, el gobierno europeo ha sido aprobado por una mayoría amplia, con 461 votos a favor y 157 en contra. La nueva Comisión está presidida por la alemana Ursula von der Leyen, perteneciente a la CDU de Merkel; es decir, a los populares europeos. Y un pilar esencial, como responsable de la política exterior común, es Josep Borrell, un socialista español, que ya se ha ido del Gobierno de Pedro Sánchez; y empieza a despotricar del pacto con ERC.