A la parroquia de Santa Cruz, todo el mundo le dice en Cádiz la Catedral Vieja. Con razón. No sólo por su antigüedad, que procede de 1262. No sólo por…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
SOMOS más papistas que el Papa. En Sevilla, una gran parte del mundo cofrade es de bandera pontificia, y gusta que venga el Sumo Pontífice, como pasó con Juan Pablo II en dos ocasiones, y que la Archidiócesis tenga un cardenal, como Madrid y Barcelona, sin ir más lejos. Por…
NADIE se debe fiar de Donald Trump. Ni sus amigos, ni sus enemigos. A todos los ha dejado con las vergüenzas al aire en Venezuela. Ha quedado clarísimo que no le importan los ideales, ni la política. Ni siquiera la economía, sólo los negocios. Y para negociar lo mismo le…

LOS tiempos han cambiado una barbaridad, como se comprueba con el Black Friday. Ahora se mide el éxito según la instalación o la desubicación de determinadas tiendas y locales comerciales. Lo estamos viendo en Cádiz y en San Fernando. La llegada de un restaurante de comida rápida de McDonald’s a la plaza de San Juan de Dios se vive como una demostración del éxito de la plaza, que se encuentra entre Plocia, Sopranis y Nueva, la zona de más crecimiento hostelero. Mientras que el cierre de una tienda de Stradivarius en la calle San Rafael, de San Fernando, se vive como la decadencia del centro isleño como zona comercial. Era la última tienda de Inditex, ese imperio creado por el rico Amancio Ortega. Y es como decir que se han rendido los últimos de Filipinas en La Isla.
VA a comenzar diciembre, un gran mes para la estación de Santa Justa. Es curioso que hablan mucho de ampliar el aeropuerto de San Pablo, pero poco de mejorar la estación. Ya está colapsada muchos días. En los fines de semana, puentes festivos y momentos especiales se forman colas que llegan hasta el vestíbulo, y en alguna ocasión hasta la calle. La estación se encuentra al borde de un ataque de nervios, dimensionada muy por debajo de la realidad actual. Y, para más inri, con proyectos en marcha para liberalizar los viajes de AVE entre Sevilla y Madrid, a partir de diciembre de 2020, que pueden condicionar a peor. Es decir, que el éxito la puede desgraciar.
EN menos de un año, la nueva Junta de Andalucía, gobernada por el PP y Ciudadanos, se va a quitar de encima el muerto de la Residencia del Tiempo Libre. Allí será construido un hotel por una de las dos empresas que han presentado ofertas. Es un buen ejemplo, sobre todo si se compara con el hotel del Estadio, que Kichi recibió como herencia de Teo, y todavía no han conseguido venderlo, con varios intentos fallidos. Digo en su descargo, y en el de David Navarro, que es más fácil vender el Tiempo Libre que el hotel del Estadio. Y no sólo porque esté en mejor ubicación.
TENEMOS una confusión de los tiempos que es espantosa. La gente más tradicional te lo dice: “Ya no respetan las fiestas religiosas de toda la vida”. La racha de los dos últimos meses del año es pavorosa. Empezaron con las nochecitas de Halloween para cargarse los huesos y buñuelos de Todos los Santos. Aquí se honraba a los fieles difuntos. Y se cerraba el calendario religioso con las procesiones de Omnium Sanctorum y de la Virgen del Amparo, que ponían el broche de oro. Cuando se cerraban las puertas de la Magdalena, y entraba el Amparo, pasaba lo mismo que con las puertas de San Lorenzo en la noche del Sábado Santo. Se acabó lo que se daba... Empezaba un nuevo tiempo.
ALGUNOS ilusos creyeron que la operación iniciada entre el alcalde Kichi y el anterior rector, Eduardo González Mazo, iba a suponer la salvación del edificio de Valcárcel. Sin embargo, cambió el rector, cambió la Junta, y el alcalde y la presidenta de la Diputación son los mismos. Con el nuevo cuarteto está claro para lo que va a servir Valcárcel: para perder varios años discutiendo. Al menos, hasta las próximas elecciones municipales y autonómicas. La plataforma ciudadana que se ha creado debe tener cuidado para no caer en la trampita. En estos momentos, ninguna institución va a poner el dinero que hace falta para las obras de Valcárcel. Por una razón fundamental: no lo incluyen entre sus prioridades.