A la parroquia de Santa Cruz, todo el mundo le dice en Cádiz la Catedral Vieja. Con razón. No sólo por su antigüedad, que procede de 1262. No sólo por…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
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NADIE se debe fiar de Donald Trump. Ni sus amigos, ni sus enemigos. A todos los ha dejado con las vergüenzas al aire en Venezuela. Ha quedado clarísimo que no le importan los ideales, ni la política. Ni siquiera la economía, sólo los negocios. Y para negociar lo mismo le…

EL principio de acuerdo que han anunciado Pedro Sánchez y Pablo Iglesias para formar un gobierno de coalición es un reto a las matemáticas. Entre el PSOE y Unidas Podemos suman 155 escaños, que serían 158, si les añadimos los tres del Más País de Errejón. Unidos no pueden gobernar, por sí mismos. Así que necesitan otros apoyos, incluso si les añaden los siete del PNV. Pueden conseguirlo con Frankenstein; es decir, con los independentistas catalanes. Y más raramente con un rosario de partidos, entre los que parece improbable que se sume Ciudadanos, al que Pablo Iglesias ya le ha trazado la línea roja.
TERMINA la campaña más corta de la historia. Debería servir de ejemplo para las siguientes. No hace falta más tiempo, ni más debates de los líderes, como ha quedado claro. ¿Para qué? Están de precampaña todo el año y de encuestas todas las semanas. Mañana empezará la precampaña para las próximas elecciones; y el próximo domingo puede que publiquen alguna encuesta (aunque no del CIS de Tezanos), advirtiendo de lo que podría ocurrir si se repitieran las elecciones generales. La buena gente piensa que la política es aburrida. No se equivoquen. Entiendan sus peculiaridades. En estas elecciones, lo importante no será quién gana, sino quién junta los apoyos necesarios a partir de mañana.
EL día después de la desgracia electoral, los Reyes de España (como no son pobres) han viajado a La Habana. Les acompaña el ministro Josep Borrell, al que Pablo Casado preferiría como alternativa para ser presidente del Gobierno hipotético. Pedro Sánchez no debería seguir en la Moncloa, después de organizar unas elecciones para perder tres diputados, encumbrar a Vox, fortalecer a los independentistas catalanes, debilitar a Pablo Iglesias, dar un diputado y dos senadores a Teruel Existe, aburrir al votante y resucitar los fantasmas de las dos Españas. Sánchez es un lince de la política. Pero Pep Borrell es diferente: un catalán con seny de los buenos. Y acompaña a los Reyes a La Habana. Esa ciudad a la que no viajará nuestro Kichi.
LOS análisis de los resultados electorales en la provincia de Sevilla destacan que ha vuelto a ganar el PSOE. Pero sería una simpleza dejarlo ahí, o limitarse a resaltar que Vox ha sido segundo, al superar por sólo 849 votos al PP, en el total provincial. En estas elecciones ha existido un corrimiento desde el centro a la derecha extrema. Miles de votantes de Ciudadanos se han pasado a Vox. En todas las elecciones hay un partido de moda. El 28 de abril fue Ciudadanos. El 10 de noviembre ha sido Vox. Sucede en gran parte de España, pero en Sevilla de forma muy acusada. Ese ha sido el fracaso del PP, por lo que no deben estar contentos. Muchos han pasado directamente de Ciudadanos a Vox, puenteando al PP, que en teoría está entre ambos partidos.
LOS resultados del 10 de noviembre son peores que los del 28 de abril. Las perversidades del último medio año han pasado factura: la izquierda se ha estancado, el centro se ha perdido y la derecha se ha extremado, con el auge de Vox. La falta de líderes sólidos se nota. Primero fue Unidas Podemos la que se cargó el bipartidismo. Ahora es Vox, cuya fortaleza deja al PP muy lejos de ganar unas elecciones en España. Esto lo sabía Pedro Sánchez, pero parece que no Pablo Casado, cuya campaña ha sido tibia e insuficiente para pelear la victoria al PSOE. Entre el helicóptero que paseó a Franco y las barricadas de Cataluña han conseguido resucitar el fantasma de las dos Españas. A eso se ha sumado el hundimiento anunciado de Ciudadanos. “Con Rivera no”, decían los socialistas en la noche del 28 de abril. Fue un error.