LOS políticos, en su afán por conseguir votos, utilizan a veces el dinero público para ese fin. Y así estamos en unos tiempos en que la incredulidad de los votantes…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
RESULTA patética la capacidad de la ultraizquierda para practicar el odio mientras se presentan como víctimas. Al parecer, en el catecismo laico del pseudo progre ahora es pecado mortal salir de rey mago Baltasar embetunado, ya que lo consideran blackface. Y si el rey mago está representado por alguien del…
NADIE se debe fiar de Donald Trump. Ni sus amigos, ni sus enemigos. A todos los ha dejado con las vergüenzas al aire en Venezuela. Ha quedado clarísimo que no le importan los ideales, ni la política. Ni siquiera la economía, sólo los negocios. Y para negociar lo mismo le…

EL Cristo de la Buena Muerte es una talla asombrosa, que basta por sí misma para consagrar toda la Semana Santa gaditana. El enigma de su autor desconocido ha acrecentado su leyenda. Ninguna de las diversas teorías planteadas se ha poido confirmar todavía. Durante mucho tiempo se adjudicó a Martínez Montañés, como todo lo antiguo, pero ya en el siglo XX se planteó la atribución a Alonso Cano, y más recientemente a escultores italianos de prestigio. Por encima de la autoría real, el Cristo de San Agustín es un Crucificado extraordinario, que representa con singular verismo la serena elocuencia de la muerte en la cruz.
l Montserrat y La Carretería mantienen huellas de la Semana Santa romántica en la tarde del Viernes Santo l Las alegorías tenían carácter formativo para explicar detalles religiosos al pueblo
ALGUNOS preguntarán: ¿pero queda algo romántico en la Semana Santa de Sevilla? Pues sí. Aunque a veces se confunde y se mezcla lo romántico con lo barroco, y a la inversa. Por razones complejas de resumir, caló una nostalgia canónica, una tendencia a evocar una Semana Santa antigua y en teoría ideal, que se ubicaría en el siglo XIX. Así se añoran los bordados de entonces, los pasos de entonces, y todo lo de entonces que en gran parte se perdió después, con las nuevas modas del siglo XX.
CUANDO suenen las tres campanadas de la Madrugada, la cruz de guía del Perdón estará entrando en la Catedral. Vuelve el Perdón a las calles de Cádiz. Pero no lo hará con su horario tradicional, sino ajustado a las circunstancias. No son las mejores, precisamente, para esta cofradía, que por ese experimento de cambiar por cambiar (sin saber si es a mejor, o a peor) pasará dos veces por la calle Nueva y la plaza de San Juan de Dios, como si fuera un circuito, y estará en las calles más de nueve horas. Una Madrugada en la que aparece en las listas oficiales como única cofradía, aunque hay tres más del Jueves Santo (Nazareno, Medinaceli y Descendimiento) que entrarán cerca del alba.
l Viene otra Madrugada, que es la luz frente a las tinieblas, silencios y esperanzas, la que llega a las almas l Por eso hay que volver a las calles para recuperar la pureza que no se debió perder
ESOS que han mancillado el cielo que baja a Sevilla, esos que han ensuciado los nombres sagrados, esos que corrieron como posesos en las sombras, esos que agitaron el ruido frente a los silencios, esos que enturbiaron el llanto de unos niños, esos que han bebido el veneno de una bacanal insolente, esos que gritaron para asustar a unos nazarenos desprotegidos, esos que se apelotonaron en las bullas con la cobardía del anonimato, esos que propagaron rumores de miedos que jamás existieron, esos que agitaron la correa de los que ladraron, esos que tiraron el bulo y escondieron la mano, esos que se jactaron de sembrar el miedo… ¿Habrán descubierto alguna vez el Gran Poder de Dios y el consuelo de la Esperanza?
EL barrio de Santa María es hoy el barrio de la Merced. Puede que este barrio sea uno, pero no se entiende sin el otro, del que forma parte. La Merced es una de las tres torres de Santa María. La Merced es el ejemplo de lo que fue, pero ya no es como antes. Se perdió el antiguo mercado del Piojito. Se perdieron las obras de arte de la antigua iglesia, que fue devorada y completamente consumida en su interior por el fuego del odio. Se perdió la leyenda de los cantaores del barrio. Pero el espíritu de la Merced eterna renace cada Miércoles Santo, cuando el Señor de la Sentencia sale del templo, baja la cuesta y entra en la plaza de las Canastas.