PARA los andaluces, en general, y los gaditanos, en particular, el eclipse del pasado 12 de agosto fue parcial, por decir algo. Fue una decepción, aunque muchos no lo quieren…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
HEMOS leído en el Diario que el 30% de los andaluces no veraneará este año, según una encuesta del Centra. Aprovechando que uno de cada tres se va a quedar en Sevilla, recomiendo que participen en los cultos de la Virgen de los Reyes. Son, sin duda, los más devotos…
UNO de los grandes inconvenientes para controlar la inmigración ilegal es el populismo. En la invasión de Ceuta se ha visto, una vez más. En la sarta de tópicos que utilizan sobre Marruecos, el principal es que se trata de un país lleno de pobres, analfabetos en su mayoría, que…

A propósito de la serie La Peste, de Alberto Rodríguez y Rafael Cobos, ha vuelto a la actualidad esta epidemia, ocurrida en 1649. No pocos historiadores la consideran el verdadero origen de la decadencia de Sevilla, bastante antes del traslado de la Casa de la Contratación a Cádiz en 1717, que llegó cuando el declive ya era muy evidente. El alcalde, Juan Espadas, ha llegado a decir que la serie (que emitirá Movistar Plus, en formato de pago bajo demanda), servirá para hacer publicidad de Sevilla. Todo se limita a lo mismo. Era una Sevilla que se presta al reduccionismo fácil de los buenos y los malos, a la demagogia, pero que vivía una situación muy compleja.
CÁDIZ es una ciudad difícil, porque no es como las demás. En las otras, los vecinos se suelen unir por objetivos importantes para su futuro, tendentes a mejorar las condiciones de vida y con proyectos definidos. Por el contrario, en Cádiz las plataformas se suelen constituir (en un porcentaje curioso) para fastidiar a los señores y señoras que han creado otras plataformas. De modo que la segunda plataforma se constituye contra la primera, y la primera se rebrinca contra la segunda. Y al final no se hace nada, y la vida sigue igual, por supuesto. Pero ¿y la alegría que eso genera? ¿Y las declaraciones? ¿Y el protagonismo efímero? Así vamos.
LOS sevillanos en Madrid siempre han existido. Desde siglos antes de que Gregorio Serrano dijera que Sevilla es “una ciudad maravillosa donde hay Internet”. Bueno, también pudo decir que sería oportuno trasladar la sede social de la Dirección General de Tráfico a Sevilla. O el Ministerio del Interior completo a la antigua Comisaría de la Gavidia y sus edificios aledaños, ¡ay, pillín!, con lo que le hubiera gustado eso a Zoido en sus tiempos de alcalde. Pero los sevillanos en Madrid existen tradicionalmente, como le pasó a Diego Velázquez, aquel pintor sevillano que se fue a Madrid, mientras que Murillo se quedaba, y ahora tiene el premio del año dedicado.
LA Sierra está de moda, con la nieve y la pérdida de habitantes. Esas cosas no pasan por casualidad. Con tanto hablar del peaje de la AP-4, se diría que es el único problema de infraestructuras que tenemos en la provincia de Cádiz. No es así. Hay otros que son desastrosos para el futuro. Lo más llamativo es que nadie protesta por eso, ni se movilizan los partidos para exigir soluciones. Con ello se confirma que en el peaje y las demás infraestructuras, los partidos sólo se mueven por sus conveniencias y les importa poco una provincia cuyas necesidades ignoran. Entre las infraestructuras pendientes (y más necesarias) se encuentra la abandonada autovía de la Sierra entre Jerez y Antequera.
POR culpa de los políticos demagogos, la gente se ha acostumbrado a la demagogia de que los políticos tienen la culpa de todo. En 2009, Rajoy le echó las culpas a Magdalena Álvarez (ministra de Fomento entonces), tras el caos originado por una gran nevada en Madrid, que obligó a cerrar el aeropuerto de Barajas. El pasado fin de semana, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera han echado las culpas al PP, pero sobre todo a Gregorio Serrano, como director general de Tráfico, por la nevada que dejó inmovilizados a cientos de vehículos en la AP-6, en la provincia de Ávila. Así que Gregorio se ha comido este marrón de la nieve sin ser esquiador.